La invisibilidad del traductor

The translator works to make his or her work “invisible,” producing the illusory effect of transparency that simultaneously masks its status as an illusion: the translated text seems “natural,” i.e., not translated.

 Lawrence Venutti (The Translator’s Invisibility)

Esta entrada no pretende ser un artículo sobre la labor del traductor al más estilo teórico, sino más bien un toque a todos aquellos que critican las traducciones audiovisuales. Y no me refiero a mis compañeros del gremio “traductoril”, ya estén en activo o sean estudiantes, sino más bien a todos aquellos que hablan sin conocimiento de causa.

¿Cuál es la diferencia entre el primer y segundo grupo? Pues que mis compañeros traductores sí hablan con razón, saben dónde está el problema, por qué y aportan soluciones. A esto le llamo yo una crítica constructiva y es que no todo va a ser hablar por amor al arte, ¿no creen? Vale, pasemos al segundo grupo.  ¿Cuántas veces hemos oído hablar a compañeros de trabajo, amigos, conocidos hablar sobre las malas traducciones audiovisuales? Hace poco escuchaba una conversación en el metro entre un par de amigos, no supe reconocer de qué película hablaban pero era algo así como: “Se nota que el traductor no tiene ni p* idea de cultura americana”. Así tal cual, sin anestesia. Y lo mejor de todo es que opinan creyendo que sus ideas están por encima de Dios Padre todopoderoso creador del cielo y de la tierra.

Tengo que decirlo: ¡me indigno mucho cuando oigo estas cosas!

¿Por qué solo somos visibles cuando algo está mal?

Pues señores, os voy a contar un secreto: los traductores somos seres humanos con piernas y cabeza como el resto de la humanidad. Seres  terrestres animados que piensan y actúan. ¿Pero qué tonterías estás diciendo Lorena?, ¿ahora no me irás a decir que los traductores también cometen errores?  Nunca más lejos de la realidad. Los traductores no cometen errores, los traductores toman decisiones. Y en muchas ocasiones, estas decisiones son subjetivas. ¡Eureka! ¿He dado ya con la respuesta?  No, todavía no. Cuando digo que muchas de estas decisiones son subjetivas, no me refiero a que la decisión de un traductor dependa de si ese día se ha levantado con el pie izquierdo o si ese día se ha tomado un café amargo con su tía la del pueblo. Las decisiones son subjetivas porque para cada tipo de problema, tenemos varias estrategias de traducción, un abanico de posibilidades que nos acercan o alejan del texto original. En ocasiones, este abanico de posibilidades es tan grande que abrirá frentes entre defensores y detractores.

Lo primero que ha de plantearse el traductor ante un texto es “la cadena de significantes” como “discurso”, esto es, ir más allá de las palabras y comprender el texto como un todo. En este juego entra la cultura como punto de partida. No entenderemos un texto hasta que no tengamos una competencia cultural completa. ¡Y no hablemos de la competencia lingüística!

Es evidente que ante cualquier problema de traducción, ya sea un juego de palabras o ironía, el traductor tomará una serie de estrategias que quizás otro no las tendría ni siquiera en mente.  El resultado variará de un traductor a otro.

Pues bien, vayamos un poco más lejos y llevemos esta idea a la traducción audiovisual. Para ello, debemos tener claro que partimos de un texto conflictivo. No hay nada mejor que complicase la vida traduciendo una película de Woody Allen, ¡qué placer!

Os propongo un ejercicio de agilidad mental para que terminéis de entender lo que quiero explicar. He seleccionado una serie de vídeos con problemas de traducción. En ellos podemos encontrar diferentes niveles de significación que van más allá de la lectura transparente. No os quedéis solo con lo que entendáis sino más bien con la finalidad: ¿por qué dice esto?, ¿cómo lo dice?.

Convenciones de género: las estrategias de traducción no serán las mismas si partimos de un texto científico que si partimos de una obra de teatro. En este caso vemos la adaptación a la gran pantalla de la obra de teatro “Romeo y Julieta” de Shakespeare.

Intertextualidad: Existen capas de significación, referencias a otros textos, personas…que deberán ser comprendidos por el traductor para transmitir el significado. En el siguiente vídeo vemos cómo uno de los personajes habla de la homosexualidad de otro simplemente incluyendo referentes artísticos. (Clueless, 1995)

Ironía: este es uno de los niveles de lengua más difíciles de encontrar y que más controversias despierta. Algunos traductores pueden ver ironía donde otros simplemente verán una simple broma o una imagen sin más. Véase el ejemplo de Woody Allen en este diálogo en la película Annie Hall.

Para terminar con esta reflexión, haré alusión a la cita con la que he abierto esta entrada de nuestro amigo Lawrence Venutti quien opina que el traductor tiene el deber de ser transparente. Esta cita forma parte de “una recogida de citas de CRÍTICAS de traducciones de periódicos y otros medios de comunicación angloamericanos que en pocas palabras alaban aquellas traducciones que se leen sin notar que son traducciones”

Yo os pido que reflexionéis al respecto: ¿Es realmente invisible el traductor?, ¿debería serlo?, ¿en qué contextos?, ¿existe la traducción invisible?.

¡Qué paséis un feliz día!

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5 pensamientos en “La invisibilidad del traductor

  1. Buena reflexión y una de las más antiguas en traducción. Yo pienso que tenemos también la labor de educar a la sociedad y hacer entender que nosotros existimos y que nuestras decisiones tienen un motivo y un efecto en el producto final (no solo las nuestras, sino también las impuestas por intereses de las editoriales, por ejemplo). Sin embargo, debo corregirte en una cosa. Lawrence Venuti no es partidario de la invisibilidad del traductor. En el capítulo “Invisibility” de su libro “The translator’s invisibility” hace una crítica a la sociedad angloamericana por el uso de traducciones apropiantes ( en inglés domestication). La cita que extraes de su libro (pág. 5 en mi edición) es un resumen de una recogida de citas de críticas de traducciones de periódicos y otros medios de comunicación angloamericanos que en pocas palabras alaban aquellas traducciones que se leen sin notar que son traducciones (es decir, que el lector no tiene la sensación de que ese libro ha sido escrito en una cultura distinta). Dejo a continuación un par de citas donde opina de los métodos traductores que el distingue: la apropiación (domesticating translation) y la exotización (foreignizing translation):

    “The project of the present book is to combat the translator’s invisibility
    with a history of—and in opposition to—contemporary Englishlanguage
    translation”. (p. 39)

    “The ultimate aim of the book is to force translators and their readers
    to reflect on the ethnocentric violence of translation and hence to write
    and read translated texts in ways that seek to recognize the linguistic
    and cultural difference of foreign texts. What I am advocating is not an
    indiscriminate valorization of every foreign culture or a metaphysical concept of foreignness as an essential value; indeed, the foreign text is
    privileged in a foreignizing translation only insofar as it enables a
    disruption of target-language cultural codes, so that its value is always
    strategic, depending on the cultural formation into which it is
    translated. The point is rather to elaborate the theoretical, critical, and
    textual means by which translation can be studied and practiced as a
    locus of difference, instead of the homogeneity that widely
    characterizes it today”. (p. 41-42)

    • Hola Christian,

      Gracias por el comentario. Tengo que darte toda la razón puesto que quería utilizar esta cita para abrir una reflexión no para afirmar que Lawrence Venutti comparte esta opinión. Y para que no quepa duda, modifico esta parte y añado tu comentario.

      Muchas gracias,

      Un saludo

  2. Buena reflexión. Yo personalmente, que trabajo más en el campo de la traducción de páginas webs y sufro a MLVs, cada vez estoy más hasta las narices de las memorias de traducción, de los Xbench y similares que te obligan a casi traducciones literales sin sentido, pero si es que si no lo haces así, tienes al cliente encima al momento chillando que su sistema dice que lo que he hecho “está mal”.

    También digo que el traductor es invisible porque no estamos organizados, porque no hay compañerismo en absoluto y porque las grandes empresas se aprovechan de la situación.

    ¿Cambiará algo en unos años? Al revés, la cosa va a peor gracias a los miles de licenciados en traducción que salen cada año y a la implantación de sistemas de puja por traducciones.

    El futuro de los traductores lo veo cada vez más negro y más invisible.

    • Hola Jesús,

      Entiendo lo que quieres decir con lo de que cada vez somo más invisibles. Supongo que esto cambiará con el tiempo, la sociedad se dará cuenta de que somos indispensables aunque esto suponga un esfuerzo mayor de nuestra parte-

      Gracias por pasarte por el blog y dejar tu comentario,

      Un saludo,

      Lorena Ruiz

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